Para concluir este bloque los indios fueron obligados a vivir en los flamantes pueblos o "reducciones", lo que permitió que cumplan sus nuevas obligaciones (como la mita y el tributo) y al mismo tiempo que fueran evangelizados en las creencias europeas. Un siglo después de la conquista la realidad no podía ser más triste: apenas el 10% de la población indígena había logrado sobrevivir a las epidemias, las guerras, las encomiendas, los tributos, la mita y el dolor inmenso que cotidianamente significaba la colonización violenta de los cuerpos y las almas.
La encomienda y el repartimiento, pese a que fueron verdaderos ejes del sistema colonial, se conocen poco, y lo que de ellas se sabe aparece generalmente en definiciones muertas.
Repartimiento y encomienda fueron instituciones que nacieron unidas, entrelazadas, y así permanecieron durante su primera etapa.
Las implantó Cristóbal Colón en las Antillas, y en su forma primitiva pasaron al continente. El repartimiento tenía dos aspectos, pues consistía en repartir tierras y también indios para trabajarlas; y como este segundo aspecto se justificaba diciendo que los indígenas eran entregados para que el favorecido velase por su cristianización –le eran encomendados para ello-, repartir indios y encomendarlos fue, en esa primera etapa, una misma cosa.


Comentarios

Entradas populares de este blog